septiembre 27, 2020

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por: federadmin

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Categorías: COVID-19, Noticias de FTL8

Lanzarote llega con luz verde sanitaria al Día Mundial del Turismo

 

Los empresarios urgen la puesta en marcha de los tests a la llegada y salida en el aeropuerto para «blindar la isla como destino seguro»

Lanzarote, a 27 de septiembre de 2020

El descenso del número de casos positivos Covid-19 en Lanzarote durante las últimas dos semanas ha propiciado que la isla llegue al Día Mundial del Turismo con menos medidas restrictivas que en días pasados, circunstancia alentadora para el sector que ansía establecerse como destino seguro.

Si bien, la reducción de los contagios se convierte en una buena noticia, que la patronal turística de Lanzarote acoge con moderada satisfacción, se insiste en la necesidad de no bajar la guardia. Recuerdan que el coronavirus sigue ahí y es imprescindible el cumpliendo la normativa para mantener baja la incidencia y afianzar la isla como destino seguro.

“La vigilancia y el control siguen siendo instrumentos necesarios para mantener una posición favorable ante la temporada de invierno. El descenso en el repunte es clave, pero es fundamental blindar a Lanzarote como destino seguro”, indican desde la patronal.

En este sentido, las organizaciones empresariales de la isla -Federación Turística de Lanzarote, la Confederación de Empresarios de Lanzarote, Cámara de Comercio, Felapyme,  la Asociación de la Construcción, y Lanzarote Bussiness Assosiations instan a los Gobiernos central y autonómico a poner en marcha de manera inmediata los test para todos los pasajeros, internaciones y nacionales a la llegada en el aeropuerto, “pues la economía insular no se puede permitir perder una segunda oportunidad, la temporada de invierno”,reclaman.

Recuerdan el impacto que tiene el sector turístico en Lanzarote, que representa un 80 por ciento de la economía isleña y en el empleo, y advierten que de no poner los controles, tests, en el aeropuerto, podría volver a revertir la situación alcanzada a fecha de hoy y supondría un varapalo para la economía insular y el empleo que tardaría años en salir a flote.